martes, 8 de febrero de 2011



Una voz grita a lo lejos….    Este llanto tiene muchos rostros…..   Esta ciudad duele…..  

En la madrugada del 11 de Septiembre del 2009 dos jóvenes fueron asesinados, y una mas herida de gravedad, victimas de un tiroteo al parecer entre narcotraficantes y soldados,  este suceso se presento en plena madrugada, a escasos minutos de haber salido de sus hogares, los acribillaron en el cruce de las calles Popocatl e Ixoatl, del fraccionamiento Del Real confundidos por el ejercito como delincuentes por encontrarse en el tiroteo.  Los dos jóvenes con una vida por delante, Lupita Cárdenas de 23 años de edad y Alex Vázquez de 24 años; jóvenes carismáticos, muy queridos por toda la comunidad de ese sector de la ciudad.  

  
     Inmediatamente todos los que conocíamos a estos jóvenes quedamos consternados por el suceso tan desolador que estaba aconteciendo, ¿como era posible que en un abrir y cerrar de ojos la vida de dos jóvenes estaba siendo arrebatada por la violencia? sueños e ilusiones se estaban terminando con ello. ¿Que culpa tenían ellos de lo que les sucedió?… ¿porque nadie hacía nada?... ¿y los responsables?.... miles de preguntas aparecieron en ese momento, hoy estoy cansada de escucharlas sin encontrar una respuesta, aun en este momento me es tan difícil creer lo que sucedió,  en un instante la vida se torna tan dolorosa, en un parpadear de ojos todo cambia; la vida es difícil,  hay que vivir  luchando,  pero cuando duele ¿como se lucha?,  ¿como se hace? ¡en verdad no puedo creerlo!...

     “¿Cuantos mas deben caer antes de que despertemos? ¿Dónde esta tu hermano?, ¡su sangre  clama! Justicia para Lupita y Alex, para los Zapata, para Johny…” lo leía a través de un mensaje en mi celular, era una voz que gritaba, y a la cual todos  mis hermanos se unían a la vez,  tristes y desconsolados por esta situación, con la urgencia de saber ¿hasta que punto va a llegar todo esto? Una y otra vez escuchando esas  voces….   Quisiera tener un responsable para exigirle una solución, pero por mas que intento encontrarla, se vuelve un mundo inmenso de corrupción, de violencia, de adicciones, de ambición y de poder, es espantoso, todos estamos hartos, todos tenemos miedo, ya no se de que manera expresarlo, parece que son gritos sordos porque que nadie los escucha, pero si somos muchos ¿de que manera lo tenemos que gritar? Esta realidad  nos invade, pero creo que la solución no esta en que se implementen nuevas estrategias de seguridad u operativos conjunto, ni leyes mas severas como la pena de muerte, basta de encarar violencia con mas violencia,  miren todo lo que ha provocado, cada día rompemos record de muertes en nuestra ciudad, por lo visto esa no es la solución, esto solo podrá retraerse cuando cambiemos nuestra forma de pensar y de actuar, cuando nos sintamos parte responsable de esta ciudad y dejemos de actuar como si no estuviera pasando nada, cuando cambiemos la cultura economista en que vivimos, porque la ambición al dinero es lo que esta generando esta descomposición social, todo terminara cuando nuestros gobernantes se decidan realmente a parar la corrupción, pero tenemos que educar a los gobernantes, exigirles que lo hagan,  enseñarles la vocación de servicio, ¿Cuánta gente inocente tendrá que pagar todavía las consecuencias de la ambición de poder? ¿Cuándo entenderemos que la apuesta al desarrollo económico es lo que nos tiene así? ¿Cuándo entenderemos qué la única arma es el amor, en un mundo donde hay tanta ausencia de el? Cada uno de ustedes tendrá historias de violencia y dolor, todos somos testigos de cómo se esta extendiendo el poder de los narcotraficantes y cada uno de nosotros sabe como los discursos de nuestros gobernantes son una cosa y la realidad de nuestros pueblos es otra, pero también cada uno de nosotros sabemos que nosotros somos la solución, y que esto no se va a acabar hasta que pongamos un alto.

     En verdad agradezco a los  familiares de estas victimas, por su gran muestra de amor, porque con su fortaleza nos demostraron que aun hay esperanza, porque no se quebrantaron ante el dolor y compartieron su pena con nosotros, pero sobre todo porque sus gestos me permiten reforzar mi fe en la Resurrección del Señor!  Me uno en oración por los familiares y amigos de estas victimas, en especial por mi amiga Brenda Cárdenas, porque por alguna razón Dios permitió que ella se quedara en esta vida. Que estas muertes como tantas que se están dando en nuestra ciudad y en el país, nos de el coraje para cambiar de rumbo y apostar por la fraternidad y la justicia. ¡Dios esta de nuestro lado!  

     “Lupita y Alex, gracias por todos los hermosos momentos que compartimos, los llevaremos siempre en nuestro corazon. Juntos por siempre”… Todos sus amigos! 

 ¡Shalom! Cynthia Garcia

No hay comentarios:

Publicar un comentario